La calle Resbalosa, es una pronunciada vía peatonal situada en la parte norte del centro histórico de la ciudad. Se encuentra en el tradicional barrio de San Cristóbal, vinculado históricamente con el sector de Qolcampata, y no en el barrio de San Blas. Aunque su recorrido es corto, su fuerte inclinación la convierte en una de las cuestas más llamativas de esta zona de Cusco. Su superficie está formada principalmente por canto rodado y lajas de piedra, mientras que buena parte del recorrido se resuelve mediante escalinatas.
Resbalosa forma parte del ascenso peatonal entre los alrededores de la plaza principal y San Cristóbal. Además de sus características urbanas, permite comprender cómo las laderas del antiguo Cusco fueron transformándose desde el periodo inca hasta las épocas colonial, republicana y contemporánea.

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¿Dónde queda la calle Resbalosa en Cusco?
La Cuesta Resbalosa se encuentra al norte de la Plaza Mayor de Cusco, conocida habitualmente como plaza de Armas, dentro del sector histórico de San Cristóbal. En su recorrido también aparece la conexión con Kiskapata, mientras que el sector de Teqsecocha y Waynapata forma parte del acceso inferior a la cuesta.
Calles que rodean la Resbalosa
- Waynapata: Constituye uno de sus extremos oficiales y conecta esta parte de San Cristóbal con las calles que descienden hacia el núcleo de la ciudad.
- Kiskapata: Intersecta la cuesta aproximadamente durante su recorrido.
- Teqsecocha: Se encuentra vinculada con el extremo próximo a Waynapata. En la parte superior, la avenida Guaylupo marca el otro límite registrado por la catalogación municipal.
- La calle Suecia: es relevante para el visitante porque constituye una de las rutas habituales desde la plaza de Armas.
Cómo llegar desde la Plaza de Armas
Desde la plaza de Armas, una de las rutas peatonales más sencillas consiste en dirigirse hacia la calle Suecia y continuar cuesta arriba hasta enlazar con el sector de Waynapata y Resbalosa. Diversas guías locales coinciden en esta ruta, mientras que la ficha municipal permite identificar Waynapata como uno de los límites efectivos de la cuesta.
A partir de allí comienza el tramo más exigente: la vía gana alrededor de 32 metros de altura en poco más de 100 metros de recorrido. Por esa razón, aunque la distancia no es grande, la subida puede sentirse considerablemente más larga que una calle llana.
Historia de esta calle cusqueña
La historia de Resbalosa comienza antes de que existiera la calle con su configuración actual. La Municipalidad sitúa este espacio dentro del antiguo Qolcampata, localizado en las laderas del cerro de Saqsaywaman. El paisaje estaba organizado mediante andenes y muros de contención adaptados a la pendiente natural. Estos elementos no solo permitían aprovechar las laderas para actividades productivas, sino que formaban parte de la organización espacial de la ciudad inca.
Después del primer reparto español de solares de 1534, la organización urbana de Cusco sufrió importantes modificaciones. En Qolcampata se estableció la parroquia de San Cristóbal y comenzó a consolidarse un nuevo tejido residencial sobre las antiguas andenerías. Según la catalogación municipal, las primeras construcciones de esta etapa eran relativamente sencillas, con predominio del adobe y cubiertas de paja. Los habitantes iniciales procedían principalmente de ayllus indígenas agrupados en la nueva parroquia.
El gran terremoto de 1650, que afectó gravemente a Cusco, marcó otra etapa de transformación. Posteriormente mejoraron las técnicas constructivas y el barrio fue incorporando una población más diversa, integrada tanto por indígenas como por españoles. El templo de San Cristóbal tiene sus orígenes en el siglo XVI, y el propio catálogo del Centro Histórico lo identifica como uno de los elementos monumentales que da nombre y carácter al barrio.
Qué encontrar al recorrer la calle Resbalosa
Una pendiente mucho mayor de lo que parece en fotografías
El principal rasgo de Resbalosa no es un monumento específico, sino su propia configuración urbana. Sus aproximadamente 104 metros de longitud acumulan un desnivel cercano a 32 metros, con pendientes superiores a 21 grados en las mediciones municipales. La inclinación obligó a resolver buena parte de la circulación mediante escalinatas, razón por la que la Municipalidad la clasifica como una vía exclusivamente peatonal.
Empedrado y escalinatas
No es del todo exacto describir su superficie simplemente como “adoquinada”. La ficha patrimonial registra piedra de canto rodado y lajas de piedra irregular, mientras que las graderías presentan canto rodado a lo largo del recorrido. Esta superficie es uno de los elementos que da identidad a la cuesta, pero también explica por qué requiere especial cuidado cuando está húmeda.
Arquitectura tradicional
La catalogación describe un entorno donde todavía existe una presencia importante de inmuebles de tradición colonial y casas organizadas alrededor de patios. En las fachadas predominan materiales como adobe y piedra, cubiertas de teja, puertas y ventanas de madera y edificaciones generalmente de hasta dos niveles. No todos los edificios son coloniales: algunos fueron transformados o sustituidos durante las últimas décadas.
Vistas del centro histórico
A medida que se asciende, la elevación permite obtener perspectivas sobre tejados, iglesias y distintos sectores del centro histórico. La experiencia visual cambia considerablemente entre el tramo inferior y la parte próxima a San Cristóbal. La plaza superior es, de hecho, uno de los espacios desde los que tradicionalmente se contempla el núcleo urbano de Cusco.
Iglesia y barrio de San Cristóbal
El recorrido puede continuar hacia el templo y la plaza de San Cristóbal. La Municipalidad considera este sector uno de los barrios tradicionales más antiguos de la ciudad y relaciona su formación histórica con la parroquia establecida durante el periodo colonial.
Consejos para caminar por la calle Resbalosa
Conviene utilizar calzado con buena adherencia, especialmente si el pavimento está húmedo; prestar atención al descenso, donde es más fácil perder el equilibrio; caminar con calma debido a la pendiente; y considerar la dificultad de las escalinatas si se viaja con equipaje, cochecitos o personas con movilidad reducida. Si el objetivo es continuar hasta San Cristóbal o Sacsayhuamán, también merece la pena calcular el esfuerzo total del recorrido y no solo los poco más de cien metros correspondientes a Resbalosa.