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Calle Siete Angelitos en Cusco: guía para visitarla

La calle Siete Angelitos es una pequeña vía histórica del barrio de San Blas, al noreste del núcleo monumental de Cusco. Su nombre procede de las figuras de ángeles pintadas en las tejas del alero de una antigua vivienda, un detalle que todavía constituye uno de los elementos más singulares de esta parte de la ciudad. La documentación de la Municipalidad del Cusco permite, además, reconstruir una historia mucho más compleja que la que habitualmente cuentan las guías turísticas.

Durante el periodo colonial, la actual calle era conocida como Canchipata y tenía principalmente carácter residencial. La denominación Siete Angelitos se consolidó posteriormente, durante la época republicana, debido precisamente a las figuras representadas en las tejas. La calle forma parte del sector histórico de San Blas, antiguo Tococachi, un área donde se superponen evidencias prehispánicas, arquitectura colonial y republicana y transformaciones contemporáneas.

Ubicación y acceso a la calle Siete Angelitos

Siete Angelitos se encuentra en el barrio de San Blas, dentro del centro histórico de Cusco. Según el catastro de la Municipalidad, su primera cuadra se extiende desde la intersección de Carmen Alto y Qanchipata/Canchipata hasta la calle Tandapata. Este primer tramo mide aproximadamente 93,70 metros y ocupa un área de 463,85 m².

Después de cruzar Tandapata existe una segunda sección o prolongación de Siete Angelitos. Esta tiene aproximadamente 24,57 metros, asciende mediante escalinatas y termina junto a la calle Siete Diablitos. La ficha municipal registra en este pequeño tramo una pendiente cercana a 21 grados, por lo que resulta considerablemente más pronunciado que la primera cuadra.

La plaza de San Blas se encuentra a corta distancia a pie. Mincetur sitúa el barrio tradicional de San Blas aproximadamente 500 metros al noreste de la plaza de Armas de Cusco, aunque el recorrido hasta Siete Angelitos es ligeramente mayor y presenta pendientes.

Cómo llegar desde la Plaza de Armas de Cusco

El recorrido más interesante se realiza a pie. Desde la plaza de Armas puede tomarse la calle Triunfo y continuar por Hatun Rumiyoc, pasando junto al conocido muro de la piedra de los doce ángulos. Desde este sector se continúa en dirección a la cuesta y la plaza de San Blas; después se asciende por Carmen Alto hasta encontrar la entrada de Siete Angelitos.

El trayecto suele requerir alrededor de 10 a 15 minutos, dependiendo del ritmo y de las paradas realizadas durante la subida. Diversas rutas turísticas calculan unos 12-15 minutos desde la plaza principal.

Origen del nombre de la calle Siete Angelitos

Este apartado necesita distinguir lo que está documentado de lo que pertenece a la tradición local. La fuente institucional más importante es la ficha de catalogación de la Municipalidad del Cusco. Según este documento, durante el periodo colonial la vía era conocida como calle de Canchipata y tenía fundamentalmente una función residencial. Fue en la época republicana cuando las figuras de ángeles y aves pintadas sobre tejas volteadas de una vivienda hicieron que el espacio empezara a conocerse como Siete Angelitos.

Breve historia de esta calle cusqueña

La historia del espacio comienza mucho antes del actual nombre de la calle. La Municipalidad señala que en terrenos próximos al actual Siete Angelitos existió ocupación relacionada con el periodo Killke, aproximadamente entre 1000 y 1400 d. C. Esta cronología coincide con estudios arqueológicos del valle del Cusco y con publicaciones del Ministerio de Cultura sobre el periodo Killke. Esto debe expresarse con precisión: la existencia de ocupación Killke no significa que la actual calle Siete Angelitos ya existiera con el mismo trazado hace mil años. Lo documentado es la presencia prehispánica en el sector circundante. Durante la época inca, esta zona formaba parte de Tococachi, nombre histórico asociado con el actual San Blas. La ficha municipal describe el área como un sector con terrazas agrícolas, canales de riego y caminos relacionados con las rutas hacia el Chinchaysuyo y el Antisuyo. También menciona la presencia de mitmacunas o poblaciones trasladadas desde otros territorios.

La reorganización colonial de San Blas adquirió especial importancia en 1559, cuando el cabildo ordenó la fundación de la parroquia de San Blas. A partir de entonces, las construcciones coloniales fueron adaptándose a las antiguas terrazas y la distribución urbana comenzó a organizarse alrededor de la parroquia y su plaza. El espacio actualmente conocido como Siete Angelitos aparecía con el nombre de Canchipata. Según la Municipalidad, se trataba de una calle poco comercial y destinada principalmente a vivienda. La decoración de una vivienda con angelitos, aves y otras figuras pintadas en las tejas terminó dando a la vía su nombre actual durante el periodo republicano.

La tradición de Ángel Carreño añade el nombre de Blas de Bobadilla como responsable de las figuras, pero la ficha municipal no proporciona una fecha exacta para las pinturas ni para el momento preciso en que la denominación se hizo oficial. Por ello, no sería prudente inventar un año concreto.

Qué encontrar al recorrer la calle Siete Angelitos

Las tejas pintadas con los siete ángeles

Son el elemento que explica el nombre actual de la calle. A diferencia de un mural convencional, las figuras fueron pintadas sobre la parte visible de determinadas tejas del alero. Además de los angelitos aparecen otros motivos decorativos y religiosos. Estudios sobre las tejas pintadas del sur del Perú consideran las de San Blas una manifestación relacionada con el arte popular de tradición virreinal. Uno de los mejores consejos para el visitante es, sencillamente, mirar hacia los tejados: quien atraviesa la calle observando únicamente las fachadas puede pasar por debajo de ellas sin advertirlas.

Arquitectura de adobe, teja y madera

No conviene describir toda la calle simplemente como “arquitectura colonial intacta”. La catalogación municipal identifica construcciones y modificaciones correspondientes a distintos periodos. En buena parte de sus fachadas aparecen muros de adobe, cubiertas de teja, puertas y ventanas de madera, balconcillos y algunas portadas de piedra. También existen intervenciones contemporáneas y estructuras de concreto.

Por ello, la característica interesante de Siete Angelitos no es una supuesta pureza colonial, sino precisamente la superposición de distintas etapas de la historia urbana cusqueña.

El empedrado y la pendiente

La primera cuadra presenta calzada de lajas y canto rodado y asciende suavemente desde Carmen Alto hacia Tandapata. La catalogación registra pendientes de alrededor de cinco y seis grados dependiendo del costado de la vía.

El cambio es mucho más evidente después de Tandapata. La segunda sección de Siete Angelitos es una pequeña vía peatonal con escalinatas cuya pendiente se aproxima a 21°.

Consejos para visitar el barrio de San Blas

Conviene recorrer Siete Angelitos durante el día si el principal interés son las tejas pintadas, ya que sus pequeñas figuras se distinguen mejor con buena iluminación. También es recomendable utilizar calzado con buena adherencia debido al empedrado y a las pendientes del barrio. Algunas viviendas siguen teniendo carácter residencial, por lo que las fotografías deberían tomarse desde el espacio público sin ingresar a patios o inmuebles privados.

San Blas se encuentra a unos 3 400 metros de altitud, según el inventario turístico de Mincetur. Si se acaba de llegar a Cusco, es razonable hacer las subidas lentamente, sobre todo al continuar hacia los sectores más elevados del barrio.

Otras calles con arte urbano cerca de Siete Angelitos

Carmen Alto

Siete Angelitos comienza precisamente junto a Carmen Alto. Esta calle concentra talleres, espacios de artesanía, diseño y establecimientos culturales. La tradición artística del sector está estrechamente relacionada con familias de imagineros y escultores cusqueños, y todavía constituye uno de los ejes creativos de San Blas.

Tandapata

Tandapata marca el final de la primera cuadra de Siete Angelitos. Actualmente forma parte del circuito artístico y creativo del barrio, con galerías, talleres, establecimientos de diseño y servicios turísticos.

Siete Diablitos

Desde Tandapata puede continuar por la segunda sección de Siete Angelitos hasta Siete Diablitos. Su interés es principalmente histórico y legendario, no de arte urbano. La combinación de ambas calles permite entender mejor cómo las historias populares terminaron influyendo en la nomenclatura del barrio.

Plaza de San Blas

La plaza de San Blas constituye el núcleo histórico y artístico del barrio. Mincetur destaca que la zona conserva producción artesanal en cerámica, orfebrería, pintura y textiles, además de ferias y actividades culturales. La presencia de talleres y artesanos no es únicamente una imagen creada para el turismo actual: la propia Gerencia del Centro Histórico identifica a San Blas como un barrio históricamente vinculado con los artesanos.