La calle Siete Culebras es una pequeña vía peatonal del centro histórico de Cusco que comunica la plazoleta de las Nazarenas con la calle Choquechaca. Aunque su recorrido es breve, la Municipalidad Provincial del Cusco registra una longitud aproximada de 90,25 metros, concentra elementos de distintas etapas de la historia de la ciudad: muros de tradición inca, edificaciones posteriores y un conjunto de relieves serpentiformes que dio origen a su nombre actual.
El lugar se encuentra dentro del área histórica protegida de Cusco. La ciudad fue reconocida como patrimonio cultural nacional en 1972 y la Ciudad del Cusco fue inscrita en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1983, bajo los criterios culturales III y IV.

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Dónde queda la calle Siete Culebras
La calle Siete Culebras se encuentra en el centro histórico, junto a la plazoleta de las Nazarenas. Su trazado conecta directamente esta plazoleta con la calle Choquechaca, dato que aparece tanto en el catastro de la Municipalidad Provincial del Cusco como en fuentes periodísticas especializadas en la historia de la ciudad.
Por ello, no es correcto describirla como una calle situada “entre Hatunrumiyoc y Pumacurco”. Hatun Rumiyoq y Pumacurco forman parte del mismo entorno histórico y pueden integrarse en una caminata por esta zona de Cusco, pero no constituyen los dos extremos de Siete Culebras. La calle es exclusivamente peatonal y tiene aproximadamente 2,70 metros de ancho en sus extremos, según la catalogación municipal. Su pavimento conserva tratamientos de piedra irregular y el espacio está delimitado por muros y construcciones históricas.
Cómo llegar desde la Plaza de Armas de Cusco
Desde la plaza de Armas se puede llegar caminando en pocos minutos. Una ruta sencilla consiste en dirigirse hacia la parte posterior de la Catedral y continuar por la cuesta del Almirante hasta llegar al entorno de la plazoleta de las Nazarenas. Desde allí se reconoce fácilmente el acceso a la calle Siete Culebras.
Esta ruta tiene además la ventaja de pasar junto al Museo Inka, ubicado en la cuesta del Almirante, antes de alcanzar la plazoleta. No es necesario utilizar transporte para realizar este recorrido si ya se está visitando el casco histórico.
Origen del nombre Siete Culebras
Durante el periodo inca el sector era conocido como Amaru Qhata y relaciona esa denominación con las catorce figuras de serpientes labradas en relieve que se conservan en los muros históricos del entorno.
La tradición según la cual existen catorce representaciones, habitualmente descritas como siete a cada lado. Esta circunstancia explicaría la denominación castellana posterior de “Siete Culebras”.
Sin embargo, la historia del topónimo es algo más compleja de lo que suelen presentar las guías turísticas. La propia documentación municipal recoge la opinión del historiador cusqueño Ángel Carreño, quien señaló que la denominación podría haberse aplicado de manera imprecisa al callejón, pues los relieves estaban vinculados al conjunto de Nazarenas y a la denominada Casa de las Sierpes.
Qué ver en la calle Siete Culebras
El principal atractivo son los relieves serpentiformes labrados en bloques de piedra. No siempre resultan evidentes a primera vista, por lo que conviene observar los muros con atención sin tocarlos ni apoyarse sobre ellos.
También destaca el estrecho trazado peatonal, que permite apreciar la superposición arquitectónica característica del centro histórico de Cusco. La UNESCO destaca precisamente que, después de la conquista española del siglo XVI, la estructura urbana inca se mantuvo en buena medida mientras iglesias, casas y otras edificaciones coloniales se levantaron sobre estructuras anteriores.
Otro elemento reconocible es el arco de piedra que atraviesa la vía y contribuye a la particular configuración visual del callejón. Al llegar al extremo de Nazarenas puede observarse además el entorno de la antigua Casa de las Sierpes y del conjunto histórico de la plazoleta.

Consejos para visitar el barrio de las Siete Culebras
La visita es breve y puede integrarse fácilmente en un recorrido a pie por el centro histórico. Conviene llevar calzado cómodo debido al pavimento de piedra, especialmente si se combina con las calles en pendiente de San Blas. Para observar los relieves es mejor hacerlo con calma y desde distintas posiciones, ya que algunos están desgastados o son poco visibles. No deben tocarse, rayarse ni utilizarse como apoyo para fotografías.
Si el objetivo es tomar fotografías del callejón y del arco con menos tránsito, las primeras horas de la mañana suelen ser más cómodas que los momentos de mayor circulación turística. La calle es un espacio público, por lo que no se necesita entrada para recorrerla.
Qué hacer cerca de la calle Siete Culebras
Justo en la plazoleta se encuentra el Museo de Arte Precolombino Larco, cuya colección reúne piezas del antiguo Perú procedentes de la colección del Museo Larco. Su dirección oficial es Nazarenas 231. A pocos minutos también está el Museo Inka, administrado por la Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco y ubicado en la cuesta del Almirante.
Continuando hacia Hatun Rumiyoq se llega a la Piedra de los 12 ángulos, uno de los ejemplos más conocidos de cantería inca del centro histórico. El Ministerio de Cultura confirma su ubicación en la calle Hatun Rumiyoc. También se puede regresar hacia la Catedral del Cuzco y la plaza de Armas, o continuar caminando en dirección a la Plaza de San Blas para conocer uno de los sectores tradicionales de la ciudad.