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Plazoleta de San Blas en Cusco: guía para visitar el barrio artesanal

La plazoleta de San Blas se encuentra en la parte alta del centro histórico del Cusco y funciona como uno de los principales espacios públicos del tradicional barrio del mismo nombre. Está aproximadamente a 450-500 metros al noreste de la plaza de Armas. Mincetur calcula unos ocho minutos a pie como referencia, aunque la pendiente, el empedrado, las paradas y la altitud hacen razonable reservar entre 10 y 15 minutos para subir con tranquilidad.

San Blas forma parte del centro histórico del Cusco, inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1983. La ciudad se encuentra aproximadamente a 3 400 m s.n.m. y conserva una trama donde estructuras y vías de origen inca conviven con edificaciones virreinales y republicanas.

Qué es la plazoleta de San Blas y por qué visitarla

Más que una plaza aislada, la plazoleta es un buen punto de partida para comprender la historia del barrio. A su alrededor se encuentran el templo de San Blas, talleres y espacios vinculados a importantes familias de artistas populares cusqueños. Desde allí también se puede continuar hacia las calles Carmen Alto, Tandapata y Kiskapata o subir a los miradores de la zona. 

El interés de San Blas, por tanto, no depende únicamente de fotografiar la plaza: merece la pena recorrerlo como un conjunto urbano en el que se mezclan restos de la antigua organización del Cusco, arquitectura colonial, patrimonio religioso y talleres de arte popular.

Cómo llegar a la plazoleta de San Blas desde la plaza de Armas

Ruta a pie por el callejón de las Siete Culebras

La ruta peatonal más sencilla parte de la plaza de Armas por la calle Triunfo. Desde allí se continúa por Hatun Rumiyoc, donde se encuentra la conocida Piedra de los Doce Ángulos, y después se asciende por la cuesta de San Blas hasta llegar a la plazoleta.

Ese es también el recorrido consignado en los inventarios turísticos para acceder al templo y al barrio. La distancia ronda los 400-500 metros.

Hatun Rumiyoc conserva un importante muro de mampostería inca asociado tradicionalmente al antiguo conjunto de Inca Roca. La calle se integra, además, en uno de los antiguos ejes que comunicaban el centro del Cusco con el sector oriental de la ciudad.

Otras formas de acceder al barrio

Si prefieres evitar la subida completa, es posible acercarse en taxi a las calles de la parte alta y recorrer los últimos tramos a pie. Aun así, San Blas se disfruta mejor caminando porque muchas de sus vías son estrechas, empedradas y tienen circulación vehicular limitada. Las personas con movilidad reducida deben considerar que la pendiente y los pavimentos históricos dificultan algunos recorridos.

Qué ver en la plazoleta de San Blas y alrededores

Iglesia de San Blas y su púlpito de madera tallada

Su obra más conocida es el púlpito barroco tallado en madera. La autoría suele atribuirse al escultor indígena Juan Tomás Tuyru Túpac, pero debe emplearse precisamente la palabra atribuido, ya que la documentación conocida no permite afirmarlo como una autoría absolutamente demostrada. PromPerú también lo presenta de este modo.

La investigación reciente sobre el templo sitúa el encargo del púlpito hacia finales del siglo XVII, durante el episcopado de Manuel de Mollinedo y Angulo. Esto es bastante más sólido que algunas leyendas turísticas que atribuyen la obra a personajes diferentes o inventan circunstancias de su elaboración.

El edificio sufrió graves daños durante el terremoto del 31 de marzo de 1650. Volvió a verse afectado por el terremoto de 1950 y fue objeto de restauraciones posteriores. En diciembre de 2023, la Dirección Desconcentrada de Cultura del Cusco informó de la culminación de una intervención integral que abarcó el púlpito, nueve retablos, pintura mural, decenas de pinturas y esculturas y otros bienes religiosos.

Museo y taller de la familia Mendívil

Una visita especialmente útil para comprender el carácter artesanal del barrio es el Museo Hilario Mendivil. Hilario Mendívil Velasco, nacido en Cusco en 1927 y fallecido en 1977, desarrolló un lenguaje reconocible dentro de la imaginería popular cusqueña: vírgenes, santos, reyes magos y otros personajes de rostro sereno y cuellos deliberadamente alargados. Su esposa, Georgina Dueñas, y posteriormente sus hijos continuaron la tradición familiar.

El legado de Antonio Olave y la familia Mérida

Antonio Olave Palomino fue otro de los grandes representantes de la imaginería cusqueña del siglo XX. Nació en Pisac en 1928 y falleció en Cusco en 2016. Es especialmente conocido por las representaciones del Niño Manuelito y por el llamado Niño de la Espina, caracterizado por detalles como ojos de cristal, cabellos naturales y lágrimas de vidrio. Fue reconocido como Gran Maestro de la Artesanía Peruana y recibió otros reconocimientos nacionales.

Historia del barrio de San Blas en Cusco

Antes de la colonización española, el sector correspondiente al actual San Blas era conocido en las fuentes históricas como Tococachi, con distintas grafías modernas como T’oqokachi o Toqocachi. La Municipalidad del Cusco lo identifica como uno de los antiguos sectores de la ciudad y señala su ubicación en dirección al Antisuyu. Investigaciones basadas en documentos del siglo XVI vinculan la parroquia de San Blas de Tococachi con ayllus relacionados con Pachacuti y Túpac Inca Yupanqui y sitúan por esta zona el antiguo camino hacia el Antisuyu.

La reorganización colonial modificó profundamente el sector. Una ordenanza del virrey Andrés Hurtado de Mendoza, fechada en 1559, impulsó la creación de parroquias destinadas a la evangelización de las poblaciones indígenas situadas alrededor del núcleo urbano. La parroquia de San Blas fue una de ellas. El terremoto de 1650 provocó graves daños en su iglesia y motivó trabajos de reconstrucción. Con el paso de los siglos, edificaciones virreinales y republicanas se superpusieron a la organización y a los elementos anteriores de la ciudad, fenómeno que se observa en todo el centro histórico del Cusco. 

Consejos prácticos para tu visita a la plazoleta de San Blas

Mejor horario para recorrer el barrio

Para caminar y fotografiar las calles con menos movimiento, la mañana suele resultar cómoda. Si tu prioridad son los talleres, conviene hacerlo después de su apertura y antes de última hora de la tarde. Para observar el paisaje urbano desde los miradores, la luz de finales de la tarde suele ser más favorable, aunque la nubosidad de montaña puede cambiar rápidamente. No es aconsejable presentar mayo-octubre como una garantía absoluta de tiempo seco.

Qué llevar y cómo prepararte

El principal inconveniente del recorrido no es la distancia sino la combinación de altura, pendiente y pavimento irregular. Cusco se encuentra alrededor de los 3400 m s. n. m., por lo que conviene subir a un ritmo cómodo y hacer pausas cuando sea necesario. Usa calzado con buena adherencia, especialmente cuando las piedras están mojadas. También resultan prácticos agua, protección solar, una capa ligera de abrigo y protección para la lluvia durante los meses más húmedos. Las temperaturas pueden cambiar bastante entre zonas de sol y sombra y entre el día y la noche.